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La lectora impaciente

No en pueblos o en internet

No en pueblos o en internet
Era una mañana de 1998 ó 99 cuando sonó el teléfono en mi casa de Oteruelo del Valle, un pequeño pueblo con no más de 100 habitantes, en la sierra de Madrid. Me llamaban de Radio Ser, Iñaki Gabilondo leería un poema mío durante el programa y  esperaba que algún día lo visitara en el estudio. Con la puerta de mi modesta casa abierta de par en par, rodeada de ese maravilloso paisaje, lo oí con emoción, la misma que sentí cuando unas semanas más tarde leí yo en directo otro, esta vez  frente a él, luego de la entrevista.
Hace prácticamente un año  llegué enormemente cansada, después de visitar varios museos, a la Biblioteca "Jorge Luis Borges" de Nueva York y pedí emocionada mi poemario "Poemas del amor y la soledad", que forma parte del fondo de ésta y las de Bruselas, París, Amsterdam y Tel Aviv, la simpática muchacha que me atendió, luego de pedirme que firmara el libro,  me sacó una fotografía junto al retrato de Borges.
Qué vueltas da la vida porque en 1969 él prologó la antología Improntus 6, donde publiqué mis primeros poemas,  por problemas de edición y un viaje suyo a Israel,  no llegó a entregarlo pero encargó la tarea de escribir otro, que fue publicado, a su ayudante de cátedra Celia Pasquero.  Unos días antes  de su viaje Borges me dijo que siguiera jugando así con la poesía.
Escribo desde los catorce años y ha sido la escritura mi mejor terapia frente a las grandes pérdidas y el linfoma.
Mi hematóloga siempre recuerda el momento en que le aseguré, frente a la gravedad de mi enfermedad y la incertidumbre del tiempo que me quedaba de vida, que no moriría hasta que no terminara la novela que había comenzado
Nací en Avellaneda, una gran ciudad ya en 1945 y luego viví en Buenos Aires, Roma, Florencia, Londres, Madrid y en 1991 decidimos buscar una vida más tranquila y gratificante con mi querido marido y nos mudamos a la sierra de Madrid, en 2004 a Simat de la Valldigna y desde noviembre de 2005, después de su fallecimiento, vivo con mis gatos Fofito y Popita en Gandía, una ciudad con 90.000 habitantes en invierno y con varios miles más durante el verano.
Y amo esta ciudad donde puedo rodearla con mis pasos y participar y proponer  actividades. Sentirme parte de aquellos que, como yo, creen que el mundo será más habitable con más educación y  cultura y segura- por lo que ha dicho el antólogo- que no soy ni seré famosa y puedo dedicarme con pasión a escribir, leer y charlar con mis amigos.
"...Y usted me debe mucho señora por que va salir en una antologia donde hay poetas que son conocidos en el mundo real. En las "capitales" de sus paises y no en pueblos o en internet..."
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